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De vacaciones con un Boyero
A la mayoría de los Boyeros les encanta acompañarnos en el coche
máxime si vamos de vacaciones con ellos, a quedarse “solos” en la casa o en una
guardería.
Aunque parezca una obviedad, hay que tener en cuenta ciertos detalles para que
la experiencia sea altamente placentera.
Jamás las salidas del perro deben ser únicamente a la veterinaria en coche. (el
perro no piensa, solo relaciona y actúa en consecuencia)
Demos por sentado, que el perro ya viaja gustoso en coche.
Lo primero es elegir el horario del viaje para evitar las horas de mas calor.
Llevemos agua refrigerada (no helada) en un bidón y su plato para tomarla.
El perro no debería viajar totalmente suelto en el coche, no es seguro para él,
ni para nosotros. Excitado puede saltarnos encima o bien en una maniobra brusca
salir despedido por las ventanillas.
Una caja de trasporte plástica es una buena opción, (solo si el coche tiene aire
acondicionado).
Las rejas divisorias, con ventanillas bajas permiten que a velocidad ingrese
aire.
El perro no debería sacar su cabeza por la ventanilla, el choque con algunos
insectos puede causar traumatismos. Y si el aire es demasiado húmedo y frío,
congestión de vías aéreas superiores.
Cada 2 a 3 horas es conveniente parar para que haga sus necesidades y se relaje.
Generalmente paramos en las estaciones de servicio por lo que no es prudente que
nuestro perro deambule “suelto” cerca de la ruta. Con una correa de nylon (tipo
las que se usan para colgar la ropa) que tendremos la precaución que sea de 15
metros tenemos el control y el perro corre controlado.
En los paradores se reúnen perros vagabundos y otros del lugar que seguramente
querrán “expulsar” al intruso (nuestro perro), puede haber peligro de agresión.
Dejarlo en el coche mientras nosotros nos tomamos una pausa, no es buena idea,
dentro del coche la temperatura sube a niveles que pueden causarle el golpe de
calor.
Antes de partir el perro no debería comer, por si le produce nauseas o mareos,
para contrarrestar este estado la glucosa diluida en agua surte un buen efecto.
Algunos veterinarios prescriben sedantes pero estos en época de calor pueden
interferir en la regulación térmica de los perros.
Algunos perros en los viajes no duermen y permanecen atentos para que canalicen
un poco de esa angustia, los huesos de cuero son una buena opción y los mantiene
entretenidos.
El perro debe viajar con su cartilla sanitaria al día y con su collar con su
chapa identificatoria.
Para los que optan por el mar, los horarios en los que el perro disfruta no son
necesariamente los mismos que los nuestros.
Las mañanas y los atardeceres son lo suyo.
A mediodía con el sol a pleno su negro pelaje absorbe más radiación de la
aconsejable y sus pulpejos plantares ya no soportan las temperatura de la arena.
No es bueno que el perro tome agua de mar por lo que debemos llevar su plato y
agua.
Los más organizados llevan una estaca roscada y la entierran en la playa, por si
hay que atar al perro, ante gente asustadiza o la presencia de un colega
agresivo.
Las bolsitas “coje – cacotas” tampoco están de más.
Y si queremos hilar aún mas fino, armar un pequeño botiquín de primeros
auxilios, no está de más, a veces en zonas turísticas cuesta encontrar
determinados productos o bien sus precios son por demás caros o abusivos. Lo
mismo pasa con la comida balanceada, todos sabemos la cantidad que consume el
perro y la marca que usamos.
Una foto actual del perro, a cuerpo entero, nos servirá para identificarlo en
caso de extravío, es muy fácil, buscar un pero de raza tan poco difundida como
es el Boyero de Berna, nos evitamos las comparaciones que tanto, a veces nos
molestan… “es como del tamaño de un Rottwailler, pero con pelo largo tipo
Terranova, sin llegar a ser pesado como un San Bernando, negro como un ovejero
Belga, ya al rato no damos idea de mucha coherencia y…
Los que salen del país tendrán que tener certificados o revalidadas las vacunas
anuales y antirábica por el Lazareto (011-4361-4632/5850) y certificado de buena
salud expedido por el veterinario.
Por último, estar de vacaciones no significa saltarse las reglas de convivencia
y educación, hay que mantener las rutinas de aseo, comidas y salidas,
inspeccionar a diario el estado anímico y físico del perro, por si surgen
alteraciones a tener en cuenta.
Felices vacaciones!!!!
Tulio De Luca
La Séptima Sala
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