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ComportamientoEn cada etapa el comportamiento del comportamiento del Berner se condice con su edad cronológica que no es la misma que relaciona su tamaño y apariencia con esa edad. Al año un Berner ya luce casi como terminado, aunque esto lo logra recién llegado a los dos años y medio, tres; igual su comportamiento es de cachorro, es si lugar a dudas de maduración tardía. Apropiado sería aprovechar todo su potencial de raza, no usar ese potencial es un error.
Son compañeros entrañables, muy fieles, quizás en su afán de expresar sus enorme ganas de agradar pecan en exceso de apego; se tornan cargosos. Por ende les va muy mal la soledad. Es una conducta retórica que nos brinda ya que es un valioso perro de servicio y de usos múltiples.
Su primer año de vida es fundamental, lo que aprende en ese periodo lo va a trasladar, si lo aprendió positivamente al resto de su existencia, que se extiende en promedio en unos 10 años.
Adiestrarlo en obediencia es un acierto, pero hay que tomar esas técnicas como un medio para alcanzar el verdadero fin que es la educación. El adiestramiento lo puede realizar el dueño, pero generalmente es un profesional el que lo hace. Es educación es familiar, se debe basar en la coherencia con la que es tratado. Todos los miembros de la familia deberían implementar el mismo método, poniéndose de acuerdo de antemano. Las desobediencias ante la familia van hacer del joven boyero un animal inestable que actúa a conveniencia propia según con quien interactúe.
Al joven Berner hay que nutrirlo de la mayor cantidad de experiencias que sea posible. Conocer lugares, tratar con niños, adultos, ancianos, medios de transporte, lugares concurridos, ruidos intensos, superficies distintas, y todo lo que uno puede imaginar, ya que su seguridad depende de ello (seguro de si mismo).
De los Berner se dice que son apropiados para los niños y la familia, siempre que han sido sociabilizados a una edad temprana, desde que nace hasta la once semana de vida (periodo de impregnación) Entonces tenemos un Berner dependiente emocionalmente de la familia, integrado.
El carácter del Berner es la resultante de la carga genética, del medio ambiente donde se desarrolla su vida y de las experiencias por las que pasó, sean éstas positivas o negativas.
Es fundamental que asocie acciones con refuerzos positivos o negativos, de ello dependerá que insista o desista de su cometidos. Su grado de docilidad se ve reflejado en la forma en que se deja manejar. Su temperamento es de tipo medio. Esto significa que por más tranquilo que sea es la convivencia diaria, no es haragán, y por más activo que sea no llega a ser cargoso.
El Berner es un perro adaptable, lo deja ver en su desenvolvimiento, ya sea en ciudad o en el campo como perro de utilidad o simplemente como compañía. El Berner se adopta a sus condiciones de vida junto a sus dueños, su sensibilidad lo lleva a sentir verdadera devoción por sus amos, a los que por ende defenderá en forma tranquila, sin manifestar agresividad a flor de piel.
Hay dos tipos de carácter que no son aceptados en el Berner, uno es el tímido y miedoso, estos perros no deberían reproducirse, esa condición es heredable genéticamente. El otro es el agresivo y malhumorado. Cuando un Berner presenta el carácter malhumorado hay que descontar cualquier tipo de problema físico y también comportamental y ver en que situación hacer prevalecer su fuerte carácter y aceptar como válidos o justificados; los periodos de celo, hembras con cachorros, situaciones atípicas en la vida diaria, etc.
Muchas personas desconocen el carácter y la función original de la raza (perro de guardia…) y ven con malos ojos que un Berner reciba instrucción de ataque o defensa. Dado su equilibrio emocional lo puede hacer y en estos tiempos de inseguridades casi una necesidad.
Quien quiera compartir junto a un Berner la mayor parte de su vida debería ser una persona comprensiva y tolerante con el prójimo. La predisposición hacia otra persona y hacia cualquier animal es responsabilidad del dueño. Muchas personas se asustan al ver a un Berner, son perros imponentes que despliega potencial y majestuosidad en sus movimientos. Ahora cuando las personas lo observan en su calmo carácter se sienten confiados y desaparece cualquier recelo.
Para un niño de 2 a 3 años un Berner es un verdadero monstruo gigante, pero un Berner es un colega que juega de igual con los más pequeños de la casa protegiéndolos de cualquier peligro, su expresión amigable se enciende y bulla como nunca.
Quien tiene la dicha de compartir su amistad lo puede testimoniar. Tulio De LucaAdiestrador con base EtológicaCriador de Boyero de Berna,Bajo el nombre La Séptima Salawww.laseptimasala.com.ar |
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