| ||||||||||||
Boyero de Berna. “Más sobre su carácter”
A los perros en general cuando hay que educarlos, es imprescindible conocer su esencia. De esa manera podremos jerarquizar al perro en la familia – medio manada que conformamos en grupo. Cuando se desconoce o se ignora por negligencia o decididamente esa pauta fundamental, es donde surge el problema conductual. Hay dos tipos de dueño. El primero, es el que ya tiene perro/s y el segundo es el dueño primerizo, inexperto. El segundo caso es el que nos ocupa. Sobre el Boyero de Berna y su carácter se ha dicho mucho en general, pero poco en casos puntuales a su conducta. Los pocos artículos con los que se cuenta hablan de un carácter de raza, pero lo cierto es que el tema está polarizado, unos lo compran por su aspecto y estampa, y otros sumado a eso por su carácter racial. Ahora, los que priorizan la simetría, de sus colores y su morfología, raramente se detienen en su carácter... ¡Que posea mas blanco en su mascara no es definitivo a la hora de convivir con la familia! En las razas grandes el problema de la timidez se hace presente mas de lo conveniente. El carácter del Boyero es la sumatoria de patrón genético heredable, experiencias tempranas (desde que nace hasta la onceava semana de vida) y la influencia del medio en que se desarrolla su vida. Si tomáramos dos cachorros de berner, por ejemplo, uno de criadero y otro de crianza familiar, el del segundo grupo seguramente está sociabilizado y pasó por mas experiencias en general y de contacto personal que los del primer grupo.
Es una característica atávica ancestral de la raza. Todo Berner debería recibir instrucción básica de obediencia. Su carácter y su fuerte personalidad se suaviza, se lleva al perro a ser mas previsible y se le resta un poco de acometividad en sus reacciones, que por cierto son rápidas, y en una forma elemental sus acciones son siempre calculadas. Es un perro de mucha sensibilidad con lo que ocurre con su alrededor y en su entorno. Es bonachón y amable por naturaleza, sigue a todo el grupo familiar, pero se identifica solo con una persona que es su líder, la de mayor firmeza, coherencia, serenidad, de personalidad dominante y segura de sí; quizás hasta con un condimento de autoritarismo. Al Berner se lo pega con la voz y se lo acaricia con la voz... Pero a ello hay que habituarlo desde temprana edad, ya que de mayor cuando se excita difícilmente nos atienda...
Es persistente en sus intentos, a veces hasta llegar a la cabezonería, pero nuestra negativa y firmeza lo hacen desistir. También es cierto que son dulces y reclaman, y dan su amor – compañía todo el tiempo. Es bueno contar con su amistad, sin respeto no se lo puede educar. Solo los que aprecian y rescatan su fina percepción pueden acceder a ese mundo confidente y cómplice que se establece entre amo y perro. De un Berner no se es dueño... Se tiene o no su amistad, entre amigos hay camaradería, amo y perro disfrutan esa relación. Un Berner es adictivo, nadie que los conoce puede sucumbir a su encanto, siempre en la casa hay lugar para uno más. Las cosas que aman los Berner son cualquier actividad en la que comparten con sus dueños y se vean integrados. Pasear en automóvil, de a pie, seguir la bicicleta, hacer compras con su dueño, jugar con los mas pequeños de la casa, sentarse encima de los pies de su amo, estar dentro de la casa, caminar bajo la lluvia, o simplemente solo estar cerca nuestro... El perfil de dueño de un perro Berner desobediente se condice casi siempre con estas características: son permisivos, sobreprotectores, hipersensibles, carentes de autoridad natural, violentos, inexpresivos, ignorantes de las conductas caninas comportamentales inherentes a todos los perros en general. Es bueno ante el problema conductual ya instalado consultar a profesionales, o bien a criadores con experiencia, suelen ser guías valiosos.
|
|