En especial a todos los que siguen ó se interesan por la
actividad de esta casa de cría.
Muchos años han pasado desde que me ocupé de la cría y
selección del Boyero de Berna. Muchas situaciones viví, emocionalmente
involucrado en este proceso de aprendizaje. Me nutrí, de experiencias
maravillosas.
Conocí todo el proceso. Sí, el proceso que va desde el mero
sueño de tener un perro encantador hasta su partida, pude ver la vida y la
muerte como una totalidad de esa misma experiencia.
Sufrí, goce, me emocioné, reí, lloré, conocí personas, me
relacioné, accedí a un sinnúmero de oportunidades, todas ellas buenas desde el
punto de vista del crecimiento, y la apertura vivencial a la que te somete la
vida misma con esta maravilla que es criar perros.
Lo hice desde mi mejor deseo. Le puse el tono de mi mejor
buena voluntad en hacerlo.
Respeté a los perros, y me brindé para con ellos a modo de
tiempo completo...como debe ser… cuidé de ellos como un buen padre cuida a sus
hijos. (yo los sentí así)…
Y, a todos los que crían saben a lo que me refiero... noches
en vela, inversión de tiempo, de dinero, estudio, planificación, lugar físico,
ahorros, previsión, sueños… en fin y apostando en positivo a traer y generar
vida!!
A que cada vez, que la situación no sé si era la propicia,
siempre uno apostó a quebrarle el rumbo… y generar a su vez que la rueda (tan
necesaria ), del trabajo, que se genera a partir de Mi decisión, de pensar que
todo va a ir mejor, apostar al cambio..
Hoy siento, que todo ese trabajo, no fue en vano… mucha gente,
colegas, y particulares, pueden disfrutar de un perro De La Séptima Sala... y
ese era nuestra meta.
Prolongar a los demás un poco de satisfacción, un poco de amor
incondicional, materializado en un perro como es el Boyero De Berna.
Ese ítem quedó saldado, pudimos compartirlos.
A otros les tocó disfrutar de la gloria también, que ellos son
capaces de generar...
Pudimos compartir conocimientos... y estuvimos abiertos a dar
cuanto pudimos…
También es cierto, que conocí la generosidad y el apoyo de
gente que ama los perros y por ende a sus dueños... de ello me nutrí.
Pero, la realidad hoy, es que ésta Casa de Cría, por diversos
problemas, de índole personal, va a dejar de funcionar… lo llamaría una pausa…
un descanso necesario antes de emprender la recta final… nada tiene que ser
definitivo, no quiero cerrarme a esa posibilidad… siento que aún con mis
carencias y aciertos puedo aportar algo positivo a estos perros… y seguir
aprendiendo...
Estoy con la Raza desde el año 1997, estudiando, criando y
seleccionando Boyeros De Berna… no son pocos años... tampoco muchos… pero tanto
trabajo, no se puede dejar así como así… no puedo permitirme bajar en forma
permanente los brazos… no lo puedo hacer… por la memoria de cada uno de mis
perros… por su último adiós… por las alegrías… por el sufrimiento que me queda
con la partida de cada uno de ellos… por el compromiso tácito que tomé al
criarlos con total honestidad..
En memoria de todos los que perpetuaron y fijaron sus
características, en memoria de todos los que trabajaron para que hoy los podamos
disfrutar... respeté estos preceptos de crianza a conciencia…
Me quedo con las alegrías!!!, me quedo con la posibilidad de
seguir en algún momento...
Es una pausa necesaria para recuperar fuerzas... quizás cada
uno de mis hermanos menores (mis boyeros), desde algún sitio de luz me den las
fuerzas!!
Ellos saben de mi amor... saben lo que me costó sus partidas…
saben que con cada uno de ellos se me fue un poco de alma... tan intensa fue la
relación.
Bueno, Gracias a todos los que lean estas líneas y
especialmente a los Señores Peludos llamados Berner Sennenhund!!
Cordialmente,
Tulio De Luca.
Junio de 2009.